Más de 1000 jóvenes -y no tanto- trabajando; más
de cuarenta empresas operando; decenas y decenas de pequeños
emprendedores que ya dan sus primeros pasos en el ámbito de
los negocios fuera de la ciudad.
Soñando los sueños de Hewlett, Jobs o Gates; un nombre de
referencia en el ámbito de la producción nacional del
software, un modelo que muchos miran con atención para tratar
de imitar; un futuro en continua expansión que promete
derramar proyectos y actividades; una variable crucial de muchas de
las inversiones que se realizan por estos días en la ciudad.
Eso es el Polo Informático de la Universidad Nacional del
Centro en Tandil que forma parte del Parque
Científico-Tecnológico.
Eso es, en parte, el Polo ya que nadie sabe cuál es el techo
de esta iniciativa que comenzó en 2002, bajo el rectorado de
Néstor Auza, despertando la incredulidad y los reparos de
quienes no imaginaban que Tandil pudiese llegar a ser un centro
referencial de desarrollo de software como lo es hoy, de quienes no
veían con buenos ojos la relación estrecha entre la
universidad y las empresas. El futuro finalmente llegó.
Destacado
Una importante cadena hotelera llegó a la ciudad para anunciar
que se radicaría aquí a partir de una inversión de
más de 30 millones de pesos. Los motivos, naturalmente, deben
buscarse en estudios de mercado y proyecciones encargados por el
grupo. Durante la presentación del proyecto remarcaron que uno
de puntos que habían recogido de los relevamientos -y que
habían decidido la inversión- era el funcionamiento del
Polo Tecnológico. No son los únicos que miran con
atención el desarrollo del cluster tandilense. Se trata hoy de
un factor dinamizador de la economía local como pocos, que no
debe esperar a los fines de semana, el buen tiempo o los feriados
que provocan minivacaciones durante el año. Se trata,
además, del efecto "multiplicador" que muchos especialistas en
organización de la producción ven como
característico de los agrupamientos de empresas nacidos en
"entornos innovadores". La Universidad Nacional del Centro parece
ser, entonces, la institución que desde 2003 se ha puesto a la
cabeza de este modelo de "desarrollo económico" que ha
generado ya tantos beneficios en otros puntos del planeta y que
parece marcar el futuro de nuestras ciudades.
El Polo genera buenos salarios, eventos, reuniones de negocios,
genera público para diversas ofertas gastronómicas y
artísticas, demandas inmobiliarias de corto y mediano plazo,
recreación y consumo durante todo el año. Invita y
promueve la ciudad con la atractiva fórmula de
conocimiento-calidad de vida-belleza natural. Atrae a profesionales
de Buenos Aires que deciden radicarse junto a sus empresas, pero
también retiene a más del 85 por ciento de la
matrícula de Ingeniería en Sistemas. El fenómeno
opuesto al que se registraba hasta antes de 2002, cuando la
mayoría emigraba hacia Buenos Aires para tener una oportunidad
laboral.
Ya no quedan dudas. De todas las iniciativas productivas de las
últimas décadas que se promovieron en la ciudad, el Polo
fue la única exitosa y en un terreno que no es nada sencillo.
Sin embargo fue la única en crear 1000 espacios de trabajo, en
anclar más de 40 empresas nacionales o internacionales y que
está demandando de otras profesiones. Genera riqueza desde el
conocimiento, es inagotable porque su principal recurso es la
creatividad y la inteligencia y, sobre todo, porque es el futuro.
Otros sectores han empezado a ver este fenómeno y se acercan a
generar oportunidades.
En el mundo empresarial cada día se habla con más
frecuencia de la importancia de los "activos intangibles", es
decir, de los bienes que tienen las empresas que no pueden ser
cuantificados o valuados, pero que las vuelven más
competitivas y por lo tanto les generan más mercados, más
puestos de trabajo. El "conocimiento" es uno de ellos, pero
también el "capital relacional" que tienen las firmas que
comparten un espacio de interacción, un terreno
geográfico acotado. En la idea del "cluster" que planteó
el rectorado allá por 2002-2003 los conceptos de "gestión
del conocimiento" y de "interacción" a partir del ámbito
que proponía la casa de altos estudios eran protagonistas del
modelo.
A diferencia de otros Polos, el de Tandil tiene un fuerte anclaje
en la Universidad, institución que no sólo da
jerarquía al conjunto, sino que hace las veces de línea
de vanguardia en el desarrollo de productos más complejos, la
"pata" de la investigación y desarrollo que no todas las
empresas pueden desempeñar desde su propia estructura.
Finalmente, la Universidad aporta el contexto óptimo de todo
cluster: un ámbito natural que favorece la competitividad de
las empresas y su potencial. La academia genera buenos recursos
humanos pero además se coloca como un paraguas por encima de
las iniciativas individuales. Intenta, además, transformarse
en el ámbito de cooperación al que no son naturalmente
proclives los empresarios argentinos, pero que con el tiempo
podrían ir construyendo para recibir los beneficios de la
asociatividad.
Cuando los especialistas refieren a los factores estructurales que
producen todo "desarrollo sostenible" citan, al menos cuatro
puntos: capacidad organizativa y empresarial, recursos
medioambientales, funcionamiento de las instituciones y
cualificación de la población. En este último punto,
la Unicen puso muchos de sus esfuerzos desde 2000 en adelante:
mejoramiento de los planes de estudio académico,
educación continua para los graduados pero también la
creación de un Polimodal (el Ernesto Sábato) y la
creación de una Escuela de Oficios en la universidad Barrial
del Villa Aguirre. En estos modelos de desarrollo la
capacitación no formal y continua representa uno de los
bastiones del sistema y en este sentido la estructura está
lista, desde entonces, para abastecer la demanda de las empresas,
sean del rubro que sean. En el caso de las empresas de software,
sus responsables pueden hallar en facultades como las de Ciencias
Económicas un socio apropiado para sumar conocimientos de
"management" a sus recursos humanos con fuertes perfiles
técnicos, pero también los talleres y
metalúrgicas pueden encontrar recursos
especializados para montar sus áreas de control de calidad.
Todo estos beneficios en un mismo entorno.
El cluster
El Polo Tecnológico nació durante el rectorado del actual
senador Néstor Auza, quien en su discurso de asunción ya
había adelantado este desafío de salir de los
laboratorios para afrontar las demandas reales de conocimiento y
resolución de problemas. Los polos constituyen una fuerte
herramienta para el desarrollo económico a otras escalas
(regionales) y una nueva forma de pensar la economía y la
organización del desarrollo económico en un determinado
campo de actividad. Resultan también resultan
centros de atención para inversiones de todo tipo que ven en
este ámbito un lugar de concentración de demanda.
Además, son socios inseparables de los procesos de
regionalizan que representan el presente de las economías
más desarrolladas -y el futuro de la nuestra- y por ello
factores a tener en cuenta para quienes avizoran nuevos horizontes
para las administración comunales.
Como cita M. Ahedo: "A medida que una actividad se concentra en un
territorio, las personas, grupos u organizaciones van desarrollando
las competencias y capacidades de conocimiento, técnicas y
tácitas, sobre el proceso correspondiente de la misma,
convirtiéndose con el tiempo en el principal factor de
producción y en base para su transformación. En
definitiva, son el factor clave a tener en cuenta a la hora de
desarrollar cualquier política de innovación y
formación".
En este sentido, otra de las ventajas destacadas de estas
organizaciones es la propulsión que generan a proyectos de
capacitación y educación continua. Habitualmente, las
casas de altos estudios pierden el rastro de sus graduados, salvo
en el caso de aquellos que siguen vinculados a la Universidad como
docentes e investigadores. A partir de la dinámica del Polo,
muchos de los profesionales que trabajan en empresas que lo
integran vuelven a tomar contacto con el ámbito
académico. Es allí donde la institución tiene la
oportunidad de retomar el vínculo y poner en práctica el
anhelo de la educación continua que algunas facultades como
Veterinarias desarrollaron por su lado y desde hace tiempo,
también de la mano de Auza, pero esta vez como decano de dicha
facultad.
El actual senador fijó la importancia de esta estrategia,
durante su asunción al rectorado, con estas palabras: crear,
radicar y fortalecer empresas innovadoras; facilitar los procesos
de transferencia de tecnologías y conocimientos al medio
productivo; una de las formas de afianzar la relación
Universidad-Empresa; promover la cultura innovadora y estimular el
espíritu emprendedor en el ámbito
científico-tecnológico, facilitando las condiciones para
la creación y radicación de empresas basadas en
conocimiento (recordemos el lema de la Universidad Francesa en
referencia a esta estrategia: "no hay mejor investigador que aquel
que transforma sus resultados de investigación en una buena
empresa").
A casi siete años de esas declaraciones y de los primeros
pasos del Polo, cuando pocos tandilenses imaginaban certeramente
qué era eso de "producción de software" y los anhelos de
los primeros empresarios de hacer de Tandil una "pequeña Nueva
Delhi informática", el presente parece más auspicioso que
nunca, aunque también con muchos detalles que corregir.
En su último paso por el rectorado, Auza, quien había
asumido al principio de su período la tarea institucional de
imponer y afianzar el proyecto que pocos visualizaban en
Tandil, imaginaba una vuelta de tuerca para el Polo: un
acercamiento del sector financiero al ámbito del cluster para
que los pequeños emprendedores -que poseen el conocimiento, el
empuje y la creatividad necesaria- encuentren en ellos "socios"
para los desarrollos de las últimas etapas de los proyectos.
Así la "pirámide" de creación, desarrollo y oferta
de productos tecnológicos podría llegar a su etapa
más aguda y no quedar trunca como muchas veces sucede en la
actualidad por falta de recursos. En esto se está trabajando
por estos meses y pronto podrían surgir confirmaciones al
respecto.
Acompañamiento
Hasta la fecha, el Municipio ha demostrado poco interés en
acompañar esta iniciativa que nació en el seno
universitario pero que ha superado con creces el ámbito
académico hasta convertir a la ciudad en una "referencia"
nacional. Si bien en la Provincia, Tandil es sinónimo de
"Turismo", en el orden nacional el Polo de Software es el producto
de referencia junto con la Universidad.
Es de esperar que no pasará mucho más tiempo hasta que la
administración política de la ciudad descubra las
bondades de esta industria en expansión y la acompañe de
alguna manera, aunque más no sea desde el aspecto
impositivo.
Fuente: Portal Digital ABCHoy
