La arremetida del software

Definitivamente, es el sector que más crece en la Argentina: 33,4 por ciento en 2008, con expectativas de escalar otro 12 por ciento este año, en medio de las dificultades por todos conocidas.

La industria está compuesta por unas 1.600 empresas, un millar de las cuales son pymes; una veintena, grandes corporaciones multinacionales; otras veinte, medianas grandes argentinas, y el resto son microemprendimientos. Si bien Buenos Aires, Córdoba y Rosario concentran casi el 80 por ciento de la industria, a lo largo y ancho del país se multiplican los polos y clusters. Existen en Tandil, Mar del Plata, San Luis, Neuquén, Mendoza, Chaco, Corrientes, Tucumán, Jujuy, Salta, San Juan, Bahía Blanca, La Plata, Rafaela... y cada tanto surgen otros más.

No sólo emergen rápido, también tienen una gran capacidad de adaptación. Los dirigentes de la industria estiman que el 99 por ciento de las empresas (por decir "casi todas") salieron indemnes de la dura experiencia de 2002. "Como dato más relevante, fue la industria que más creció en estos últimos siete años", afirma Miguel Ángel Calello, presidente de CESSI, la Cámara de Empresas de Software & Servicios Informáticos de la República Argentina. "En 2002 teníamos 15.000 empleados, profesionales y técnicos, y al cierre de 2008 llegamos a 53.000, una cifra cercana a la de la industria automotriz", comenta, aunque enseguida aclara que los sueldos promedio de la industria del software son mucho más altos, porque el capital de estas empresas es el conocimiento. Un desarrollador medio cobra, según Calello, el equivalente en pesos a US$ 1.300 o US$ 1.400 dólares.

Esta industria que en 2002 facturaba $ 2.000 millones, ahora supera los $ 7.700 millones y llegaría a los $ 8.700 en el actual ejercicio. Las exportaciones crecen mucho más rápido y ya se ubican en US$ 500 millones, "prácticamente tanto como la industria vitivinícola", subraya el titular de CESSI. La comparación con dos íconos locales como la fabricación de autos y la producción de vinos sirve para mostrar la explosiva irrupción de un sector al que la industria "establecida" miraba, hasta hace poco, con cierta displicencia.

Hoy, sin embargo, el desarrollo de software no sólo se ha convertido en una actividad económica hecha y derecha, sino que ha penetrado al resto de las industrias, consumidoras de sus productos y servicios. Empresas que realizan alta tecnología sofisticada, como la rionegrina Invap, fabricante de centrales nucleares de investigación, satélites artificiales y radares, hacen su propio desarrollo de software superespecializado, y tercerizan las funciones menos cruciales. Invap, por ejemplo, es cliente de Open Solutions Argentina, productora de software aplicativo de gestión y servicios de consultoría informática.

El crecimiento del sector se explica, según los entendidos, por tres razones:

EL DESARROLLO DEL MERCADO. Ésta es la era digital, reino de las aplicaciones. Todo, desde los electrodomésticos hasta los planes de viaje, está "computarizado". Las telecomunicaciones se apoyan en software, pero también lo apalancan, poniendo al mundo entero como mercado inmediato.

LA INVERSIÓN POR PARTE DE LAS EMPRESAS ARGENTINAS DEL SECTOR. El Observatorio Permanente de esta industria comprobó que, en 2008, el 82 por ciento de las pymes de software realizó inversiones, cifra muy alta si se la compara con el resto de las pymes industriales (el 53 por ciento de éstas invirtió).

La reinversión de utilidades y el aporte de los socios explica casi el 80 por ciento de los fondos invertidos en el sector. Un escaso 6 por ciento provino del financiamiento bancario, muy acotado en estos casos por tratarse de una industria de intangibles, que no califica para el crédito. El fondo fiduciario FONSOFT, creado por la Ley 25.922 de Promoción de la Industria del Software, y el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) facilitaron otro tanto.

"La sola presencia de la ley atrajo inversiones, incluso de empresas que no califican para ella, y ha dado a la Argentina visibilidad como ambiente para desarrollar este tipo de empresas. Por eso, varias empresas internacionales instalaron sus bases aquí en la Argentina", destaca Calello.

LA COMPRENSIÓN, POR PARTE DEL ESTADO, DE LA IMPORTANCIA DEL SECTOR. A las herramientas legales y administrativas ya mencionadas, se suma el interés de las provincias y municipios por acoplarse a la "movida" informática.

Segmentos de un sector polifacético

Como ocurre en otras industrias (la maquinaria agrícola o las grúas portacontenedores, para citar dos casos), también en software la Argentina logra una ecuación costo/ calidad o calidad/precio muy competitiva, que la posiciona en un lugar diferente de los exportadores masivos de bajo precio (China e India, respectivamente en productos industriales y en servicios informáticos), y le permite competir en trabajos en los que se requiere calidad y cierto expertise.

El espectro de productos y servicios que ofrecen las empresas nacionales es muy amplio. Abarca:

PRODUCTOS ERP (DE PLANIFICACIÓN DE LOS RECURSOS DE LA EMPRESA). La Argentina es uno de los países latinoamericanos con mayor cantidad de productos ERP, como los sistemas de gestión. En este segmento operan en el país unas 430 empresas, de las cuales 180 son microempresas con menos de cinco empleados en promedio, según la firma especializada Claves. El segmento emplea a 7.800 personas. Dentro de este universo, hay una mayoría de empresas de capital nacional, que sin embargo concentran sólo el 25 por ciento de la facturación total.

El 80 por ciento de las firmas desarrolla y/o comercializa sistemas ERP; un 30 participa en el segmento CRM y un 28 por ciento en RR.HH. Claves clasifica a las empresas del segmento en tres grupos estratégicos:
* World Class, liderado por Infor, Oracle y SAP;
* Nacional, liderado por Axoft, Bejerman y Calipso, y
* Regional, liderado por Neoris, Softland y Totus.

Algo que no juega a favor de las compañías nacionales es el hecho de que la demanda actual de recursos es mayor que la suma de la oferta y la generación de nuevos profesionales, problema agudizado por la contratación de argentinos por parte de las multinacionales radicadas en el país. La guerra por el talento hace que el nivel de sueldos en el rubro ERP esté por encima del mercado en un 30 o 40 por ciento.

Dicho sea de paso, el interés de las multinacionales por los recursos humanos se percibe también en la base de la pirámide: IBM, Microsoft, Oracle, Cisco y Sun cofinancian un programa gubernamental para capacitar a 12.000 jóvenes de todo el país, la mayoría sin calificación laboral, e incorporarlos a las empresas, quienes los seguirán
capacitando.

Calello atribuye el desarrollo alcanzado en la Argentina por el software de gestión a una cuestión cultural. Dice que la orientación hacia la gestión económico-financiera, "tal vez se deba a las crisis que hemos tenido" e indica que "la mayoría de estos productos está en la Argentina", donde hay "entre 25 y 30 empresas de ERP".

DESARROLLO DE VIDEOJUEGOS. Pocos saben que numerosos video-juegos internacionales son fabricados por empresas argentinas. Una de las principales es SIA Interactive, que se mueve en los ámbitos del experiential marketing, los new media, la simulación y visualización, y los ad-webgames (lo que implica realidad virtual, señalética digital, juegos interactivos y comunidades virtuales). SIA tiene clientes en Latinoamérica, Estados Unidos, España, Portugal, Alemania e Israel. Otra empresa local de buena inserción en el segmento es Three Melons, con un perfil más informal y juvenil y una más evidente especialización en juegos.

SERVICIOS ESPECIALIZADOS Y CONSULTORÍA. Hay unas veinte empresas medias nacionales que tienen más de 300 empleados y hacen un desarrollo de software múltiple, incluyendo testing (acreditación de aplicaciones), calidad, implementación, consultoría, consultoría de alto nivel, y toda clase de servicios especializados, a veces concatenados con procesos (ingeniería de procesos y outsourcing de procesos completos). Entre ellas están GyL Group, enfocada en la innovación tecnológica; TGV, una empresa de servicios informáticos que se caracteriza por ofrecer servicios "paquetizados"; Globant, que hace outsourcing de servicios tecnológicos; Grupo ASSA, con foco en consultoría y outsourcing; la cordobesa Prominente, del grupo Roggio, propietaria de la herramienta de gestión de procesos Pectra BPM Suite; su coterránea Vates, que es la única empresa argentina en certificar CMMI 5 y alcanzar el máximo nivel de madurez definido por el Software Engineering Institute de Carnegie Mellon, y Cubika, que invierte más del 20 por ciento de sus ingresos en I&D, y así desarrolla soluciones de software para empresas, basadas en nuevas tecnologías.

Objetivo: liderar el segundo pelotón 

"Hay países centrales que nos llevan varios campos de ventaja, pero la idea no es competir con ellos", subraya Calello. "El objetivo, en un plan estratégico de 10 años, es ser un líder destacado entre los países no centrales."

Esto parece más fácil de lograr si se realiza en conjunto con los socios regionales. Un paso en ese sentido fue el lanzamiento, unos meses atrás, de la marca Mercotic (como Mercopart en autopartes), un acuerdo entre las cámaras de software y servicios informáticos de la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, para posicionar al Mercosur como generador de tecnología y salir en bloque a venderle al mundo.

En cuanto al desarrollo del sector en el país, hay ocho áreas estratégicas que interesan a las empresas locales. Cuatro de ellas ya son una sólida realidad: soluciones de
agroindustria, soluciones de salud y medio ambiente, soluciones de contenidos dinámicos (e-learning/E-marketing, videojuegos, advergames), y servicios de valor agregado. Las otras cuatro tienen un alto potencial: soluciones de gobierno electrónico, de cadenas productivas, de educación y de turismo.

También son cuatro los ejes de acción: recursos humanos, mercados externos, financiamiento e informatización del Estado.

La Argentina ya descartó seguir el modelo indio, basado en la venta masiva de recursos humanos para tareas off shore de bajo valor agregado, y está inclinándose por algo más parecido a lo que representa Irlanda, un país europeo "pobre" con mucho interés en despuntar.


Adaptación Revista Gestión (Jul-Ago 2009)